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Rodrigo Figueroa Reyes: “Llegaron las consultoras. ¿Y? No podemos ser tan cagones”


El fundador y CEO de FiRe Advertainment también opinó sobre los cambios en la industria de la publicidad.

“Cuando las agencias se decidan a ser protagonistas de esta nueva era, van a liderar el cambio. De lo contrario, lo verán pasar”, afirma Figueroa Reyes. [Foto: gentileza La Nación]

Rodrigo Figueroa Reyes, fundador y CEO de FiRe Advertainment, se suma al debate luego de la columna de Jorge Martínez y la intervención de Fernando Vega Olmos.

No inventemos fantasmas donde no los hay. Este es el ciclo de la vida. Nada más y nada menos que eso. Accenture, PWC, KPMG, Deloitte y el resto de las consultoras están entrando en el negocio de la comunicación digital y por supuesto llegarán al negocio de las agencias creativas propiamente dichas, en defensa de su negocio. El tema es que cuando jugadores de ese calibre avanzan, infunden temor, sobre todo en una industria tan poco afecta al cambio como es la publicitaria, la cual entra en pánico ante cualquier movimiento que la saque de su zona de confort.

Veamos las dos razones por las cuales estos players invaden otro terreno. Por un lado entienden que para ser jugadores de toda la cancha, deben ofrecer una oferta más completa. Por otra parte, su negocio primario, el de la consultoría, también se ve amenazado por pequeñas empresas o gurúes que ofrecen un servicio similar o en algunos casos mejor que el suyo. Algunos lo llaman la ley de la selva, otros lo ven como el ciclo natural del capitalismo.

Veamos, si no, el ejemplo de las postproductoras como Cinecolor, que terminaron compitiendo con pequeños estudios que apostaron a la tecnología, a un par de editores talentosos y hoy cobran bastante menos por un servicio similar. Los directores de cine publicitario compiten contra los realizadores de la nueva era. Los actores o actrices consagrados relegan contratos importantes en manos de influencers que mueven millones de seguidores en las redes sociales. Cadenas de restaurantes que pierden la pulseada contra chefs que salen en Televisión y tienen lista de espera de hasta un año en sus restaurantes con capacidad para 20 mesas. Y así podemos quedarnos a vivir con ejemplos como el de Netflix que le compite mano a mano a un gigante como Disney en la futura batalla de los contenidos o el de AIRBNB que puso de rodillas a las cadenas hoteleras.

El problema de las agencias de publicidad es que deberían aprovechar el enorme talento que tienen dentro solo para darle servicio a anunciantes que viven insatisfechos por el simple hecho de verlos quejarse. Nadie quiere trabajar con alguien que no se respeta a sí mismo. Esa es otra ley de la vida. Si las agencias entendieran que ese enorme talento lo podrían aprovechar para crear productos propios, tal vez el próximo UBER surgiría de esta industria.

Estamos hablando de apostar sin esperar a que venga un anunciante y financie. El talento sub-utilizado o dormido es el gran drama de esta industria poderosa en los papeles pero muy débil en la mesa de negociaciones. La palabra es influencia. Cuando las agencias se decidan a ser protagonistas de esta nueva era, van a liderar el cambio. De lo contrario, lo verán pasar.

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